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Interoperabilidad: el lenguaje universal imprescindible para la transformación digital de la salud

Luis Navas

CEO Conexia |

Interoperabilidad y transformación digital en salud

“Sin interoperabilidad es imposible la existencia de un sistema de salud integrado.” Esta definición, vertida en el informe Revisión de estándares de interoperabilidad para la eSalud en Latinoamérica y el Caribe elaborado por la Organización Panamericana de la Salud y frecuentemente escuchada en el sector, refleja la gran relevancia que tiene el intercambio de información y su adecuada interpretación para una correcta gestión de la salud.

Como mencioné en un artículo previo, la conectividad abrió las puertas a un nuevo paradigma de gestión de la salud y posibilitó el inicio del proceso de transformación digital de la industria de la salud. En ese camino de transformación, es la interoperabilidad quién consigue que todos los actores involucrados hablen el mismo lenguaje y puedan operar de forma conjunta, mediante el intercambio de información. 

Para alcanzar esa meta, se han presentado muchas propuestas, metodologías y protocolos, pero muy pocos de ellos realmente han conseguido estandarizar las comunicaciones. Según mi experiencia, puedo decir que quedan pendientes dos aspectos clave: la educación de los actores respecto al beneficio que obtendrán al implementar un proceso de interoperabilidad y la oferta de incentivos atractivos, que impulsen el cambio en las organizaciones de salud.

La interoperabilidad en los sistemas de salud

Como anticipé en la introducción de este artículo, en el camino de transformación digital, la interoperabilidad es la etapa en la que se logra que todos los actores del ecosistema “hablen un mismo idioma” y, a partir de ello, entiendan mejor el rol que cada uno cumple en el ecosistema.

Para que la interoperabilidad exista deben darse las siguientes condiciones:

1. Definición

Los gobiernos de los diferentes países tienen el rol de liderar ese proceso de definiciones en consenso con los actores del ecosistema de salud, mediante la coordinación de un lenguaje, protocolos y otros mecanismos que se conviertan en un lenguaje común para compartir información entre las partes.

2. Implementación

Esta es la etapa, todos los actores tienen responsabilidades diferentes. Como mencioné en la etapa anterior, los gobiernos deben ocupar el rol de ente rector y establecer políticas, incentivos y medidas que catalicen el cambio. Este es un punto muy importante, dado que, uno de los principales obstáculos para la implementación de la interoperabilidad es la diferencia de prioridades y capacidades de los actores públicos y privados. En este sentido, la intención privada no es suficiente para alcanzar un cumplimiento a nivel masivo, sino que se requieren incentivos para que el cambio se dé. 

Para ejemplificar tomaré el caso de Latinoamérica. En esa región, todos los países ya están hablando de interoperabilidad y la mayoría de ellos ya ha definido sus protocolos -o sea, ha finalizado la etapa de la definiciones-. Pero aún hay un camino muy largo por recorrer que, si no se acompaña con un rol muy activo de los gobiernos definiendo políticas de incentivo, no se concretará el objetivo de interoperabilidad.

La interoperabilidad es un concepto clave para tener acceso abierto y oportuno a datos debidamente desglosados y a la integración de sistemas nacionales y locales.

(Organización Mundial de la Salud. “8 principios rectores de la transformación digital del sector de la salud”, 2021)

Conseguir interoperabilidad a nivel masivo es imprescindible para construir un sistema de salud centrado en el paciente.

Como afirma la  Organización Panamericana de la Salud , los sistemas de información para la salud con acceso oportuno y abierto a los datos, integración de los sistemas nacionales y locales, salud digital y tecnologías de la información, facilitan la identificación eficaz, la notificación y el análisis de casos y contactos, la búsqueda y detección temprana de casos y la definición y el seguimiento de la población de riesgo, de manera segura, interoperable y lo más personalizada posible.

Es una realidad que la interoperabilidad cumple un papel de importancia porque, en salud, quien dispone de más información respecto a las características y necesidades de su población es quien mejores resultados obtiene.

Sin lugar a dudas, no es posible hacer gestión del riesgo en salud sin información, sino lo contrario. Las organizaciones de salud que disponen de los datos y poseen el potencial para procesarlos, tienen el poder.

Transformación digital en el ecosistema de salud

Aspectos clave para que la transformación sea una realidad

En adición al acuerdo de un lenguaje universal a partir del cual se puede cargar información en un repositorio para que otros la lean; la interoperabilidad también implica disponer de la posibilidad y capacidad de descargar esa información compartida por otros y utilizarla para que la salud realmente sea universal; sin importar locación, cobertura médica, y otros factores hoy limitantes.

En ese camino, uno de los desafíos más importantes a vencer es la disparidad en el acceso a la tecnología de las organizaciones de salud. En la publicación ABC de la interoperabilidad de los servicios sociales, el Banco Interamericano de Desarrollo enuncia cuatro barreras principales de la interoperabilidad y la primera de ellas es la tecnológica; a las que se suman:

  • Barreras conceptuales: diferencias en la conceptualización e interpretación de la información que se interopera.
  • Barreras organizacionales: heterogeneidad de las estructuras organizativas y niveles de autoridad de las organizaciones.
  • Barreras normativas: leyes y normas diferentes en los países. 

Para ayudar a vencer las tres primeras barreras, Conexia es un socio estratégico clave que, a través de su plataforma tecnológica, su experticia en la industria de la salud y su amplio bagaje de conocimientos y buenas prácticas procedimentales, acompaña al ecosistema de salud en la concreción de la interoperabilidad

Como mencioné en un artículo previo, la interoperabilidad es el segundo paso necesario en el camino hacia la transformación digital y la concreción de un sistema de salud universal. Para adoptarla, cada actor -prestador, asegurador y otros- debe comprender el “para qué”: cuáles son los objetivos del esfuerzo que implica la interoperabilidad, desde el punto de vista de recursos invertidos y de revisión de procesos. 

Cuando los beneficios son percibidos con claridad, ofician como un incentivo para el proceso de cambio. Así lo han evidenciado estudios de datos realizados por Conexia, a partir de los cuales hemos podido demostrar que la interoperabilidad permite a mediano plazo encontrar oportunidades de ahorro, más velocidad en los procesos de autorizaciones y liquidación de las cuentas médicas y una más rápida recuperación de recursos, entre otros.   

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