El costo de la atención médica en México está creciendo a un ritmo que ya no es sostenible para muchas empresas.
Con una inflación médica del 14% al 15% anual, muy por encima de los incrementos salariales, las prestaciones de salud —especialmente los seguros de Gastos Médicos Mayores (GMM)— se han convertido en uno de los rubros más presionados del presupuesto corporativo.
A esto se suma un nuevo factor crítico: el fin del IVA acreditable para las aseguradoras, que entrará en vigor en 2026 y que ya está influyendo en los aumentos de primas desde 2025.
El resultado es claro: seguros más caros, empresas bajo tensión financiera y el riesgo real de recortar o eliminar prestaciones clave.
Sin embargo, eliminar el seguro médico no es una solución. Es, en muchos casos, el inicio de un problema mayor.

El seguro médico: de beneficio deseable a incentivo estratégico
Hoy, 7 de cada 10 pólizas de Gastos Médicos Mayores provienen de esquemas laborales. Para muchos colaboradores, este beneficio no es un “extra”, sino un factor decisivo para permanecer o no en una organización.
Quitar o reducir drásticamente la cobertura puede generar:
- Mayor rotación de talento
- Pérdida de competitividad como empleador
- Afectación directa al clima laboral
- Incremento de costos ocultos por reemplazo y capacitación
En otras palabras, lo que se ahorra en prima puede perderse en capital humano.

¿Por qué el costo médico sigue aumentando?
El encarecimiento no es un fenómeno aislado ni responsabilidad de un solo actor. Existen al menos cuatro factores estructurales:
- Deterioro del sistema público de salud, que empuja a más personas a la medicina privada.
- Desabasto de medicamentos y material médico, que encarece los tratamientos.
- Migración creciente a hospitales privados, elevando la demanda y los precios.
- Modelo de atención por evento, que incentiva costos elevados sin necesariamente mejorar el resultado clínico.
A este escenario se añade el nuevo tratamiento fiscal del IVA, que ahora se convierte en un costo real dentro de las indemnizaciones.
El error más común: reaccionar tarde y recortar cobertura
Muchas empresas enfrentan los incrementos de prima con decisiones reactivas:
- Aumentar deducibles sin análisis
- Reducir sumas aseguradas
- Excluir hospitales o médicos de alto costo
- Trasladar el problema completamente al colaborador
Estas medidas suelen generar ahorros temporales, pero aumentan la severidad de los siniestros y la insatisfacción del personal, lo que termina encareciendo el esquema en el mediano plazo.
La alternativa: rediseñar, no eliminar
Las empresas que están logrando contener el impacto del costo médico están apostando por estrategias más inteligentes, entre ellas:
- Rediseño de pólizas con sumas aseguradas adecuadas al nuevo entorno fiscal
- Uso de esquemas escalonados y modulares
- Control de severidad mediante gestión médica y prevención
- Optimización de redes hospitalarias sin castigar al colaborador
- Mayor información y educación sobre el uso eficiente del seguro
El objetivo no es gastar menos a costa de la cobertura, sino gastar mejor.

Anticiparse es la clave para proteger prestaciones
El aumento del costo médico no va a detenerse en 2026. Las empresas que actúen hoy, con información actuarial y una estrategia de mediano plazo, podrán:
- Mantener prestaciones competitivas
- Controlar incrementos futuros
- Proteger su presupuesto
- Reforzar su propuesta de valor como empleador
Las que no lo hagan enfrentarán decisiones forzadas, costosas y poco populares.
Conclusión
Enfrentar el aumento del costo médico en México no implica sacrificar las prestaciones corporativas, sino evolucionar la forma en que se diseñan y administran.
La salud sigue siendo uno de los beneficios más valorados por los colaboradores. Convertirla en una carga financiera innecesaria o eliminarla por completo no es una estrategia sostenible.
La verdadera ventaja competitiva está en anticiparse, rediseñar y gestionar con inteligencia.