Ecuador: digitalización e interoperabilidad para lograr mayor eficiencia, innovación y confianza en el sector salud

Ecuador: digitalización e interoperabilidad para lograr mayor eficiencia, innovación y confianza en el sector salud

En Ecuador, el sector salud todavía tiene un largo camino por recorrer hacia la digitalización completa. La fragmentación de sistemas, el uso de plataformas desactualizadas y la alta dependencia de procesos manuales continúan limitando la eficiencia operativa y la toma de decisiones.

Al respecto, Laura Serrano, Gestora Comercial de AsisteK, representantes exclusivos de Conexia en Ecuador, afirmó: “Los retos que presenta el mercado ecuatoriano de los seguros de salud son el uso de sistemas informáticos complejos y desactualizados, así como el uso extendido de procesos manuales”. 

“La existencia de múltiples sistemas que no dialogan entre sí representa una gran oportunidad para la mejora y optimización”, agregó.

Atendiendo a esta necesidad, en 2024, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador presentó la Política Nacional de Transformación Digital del Sector Salud (PNTDSS) 2024 – 2034. Una hoja de ruta ambiciosa que marcará el rumbo del sistema sanitario durante la próxima década.

La política se estructura en torno a cuatro ejes estratégicos que se refuerzan entre sí:

1. Gobernanza de datos y coordinación. Busca crear un marco de gobernanza digital sólido, que asegure la correcta gestión, uso y protección de los datos de salud. 

2. Conectividad e infraestructura. Apunta a reducir las brechas tecnológicas entre regiones y niveles de atención. La meta es que para 2034, al menos el 60 % de los establecimientos públicos cuenten con infraestructura tecnológica actualizada y que la brecha de conectividad se reduzca al 25 %.

3. Historia Clínica Electrónica interoperable (HCEi). Permitirá que los datos clínicos acompañen al paciente a lo largo de todo el sistema, sin importar el nivel de atención o la institución. Así se eliminarán las duplicaciones, mejorará la continuidad asistencial y facilitará el acceso a modalidades como la telemedicina y la referencia digital entre establecimientos.

4. Talento humano y cultura digital. Reconoce que la tecnología sólo tiene sentido si las personas la adoptan. Por ello, la política incluye programas de formación y alfabetización digital para el personal de salud, promoviendo una cultura organizacional.

¿Qué deberán hacer las aseguradoras? Tendrán que adaptar sus procesos y sistemas para integrarse al ecosistema digital de salud.

Entre las principales acciones esperadas se encuentran:

  • Actualizar sus plataformas de gestión de siniestros para incorporar datos clínicos estructurados provenientes de los prestadores.
  • Adoptar estándares de interoperabilidad (HL7/FHIR, APIs seguras) que permitan el intercambio fluido y trazable de información.
  • Fortalecer la gobernanza de datos y la ciberseguridad, ya que manejarán información sensible de salud.
  • Redefinir modelos de cobertura y evaluación de riesgo, aprovechando los datos para diseñar productos personalizados y basados en resultados.
  • Participar activamente en las mesas técnicas de transformación digital, garantizando la alineación entre aseguradoras, prestadores y el Estado.

A largo plazo, estas adaptaciones permitirán avanzar hacia procesos de autorización más ágiles, menor fraude, mayor transparencia y una mejor coordinación financiera y clínica dentro del sistema de salud ecuatoriano.

La PNTDSS no solo plantea obligaciones, sino también grandes oportunidades para todos los actores del sistema. La digitalización y la interoperabilidad abrirán nuevas posibilidades de eficiencia, innovación y confianza en el sector.

Para las aseguradoras, los beneficios son la consolidación de procesos de siniestros más rápidos y eficientes, la reducción del fraude mediante trazabilidad digital, la implementación de mejores herramientas de análisis de riesgo y comportamiento del paciente, y la posibilidad de ofrecer productos de salud personalizados basados en datos reales.

Los prestadores, por su parte, podrán aspirar a reducir errores y duplicaciones de exámenes médicos, optimizar el flujo de trabajo clínico y administrativo, integrarse a la Red Pública Integral de Salud (RPIS) y acceder a nuevos modelos de contratación, y mejorar la calidad y seguridad de la atención.

El impacto para los pacientes se traducirá en un acceso más rápido y seguro a su información médica, la continuidad de la atención entre distintos niveles del sistema, un mayor acceso a telemedicina y seguimiento remoto, además de una experiencia más humana, integrada y transparente.

El sistema de salud se beneficiará con decisiones públicas basadas en datos reales, planificación y uso más eficiente de los recursos, mayor transparencia y rendición de cuentas, y una respuesta más rápida ante emergencias sanitarias.

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